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ACERCAMIENTO.
El asteroide Eros, (en la mitología grecorromana, Cupido, el deseo) fue descubierto en 1898.
Posteriormente fue calculada su órbita, una elipse muy ovalada, que le hacía adentrarse en la órbita marciana. Esta peculiaridad permitió realizar buenas observaciones astronómicas del asteroide, y su posición contribuyó a determinar con precisión la distancia Tierra-Sol.
Eros forma parte de los llamados “planetoides”.
Casi todos ellos son telescópicos, excepto tres: Ceres, Vesta y Eros, que en ciertas condiciones especialmente favorables pueden apreciarse a “ojo desnudo”, pero que pasan comúnmente inadvertidos, ya que se les confunde con estrellas. Las investigaciones han demostrado que se trata de mundos diminutos, y por esa circunstancia, fueron designados como “pequeños planetas, planetoides o asteroides”.
Este “acercamiento cósmico”, permite decir un tanto poéticamente, que el Amor (Eros) besará en estos días a la Tierra.
Con 34 kilómetros de largo y con su forma alargada, se ubicará a unos 26 millones de kilómetros de nuestro planeta azul, lo cual implica su mayor acercamiento desde 1975.
Será visible, proyectándose en las constelaciones del León, el Sextante y la Hidra. Especialmente brillante por su composición de silicatos de hierro y magnesio, forma parte del tipo “S”, uno de los más habituales en el cinturón interior.
La próxima vez que se acerque será en el año 2056 ( lo veremos seguramente desde otra dimensión), así que aprovechemos esta ocasión.
Para visualizar este planetoide alargado, con forma de “habano”, que permanecerá visible hasta el 10 de febrero, se recomienda ubicarse en lugares oscuros, libres de “contaminación lumínica”.
Con pequeños aumentos ya será posible apreciarlo.
Ante las inquietantes “predicciones apocalípticas”, conviene puntualizar que estos acercamientos no tienen influencia alguna, sobre las “mareas”.
No influyen en absoluto en la “tectónica de placas”, en los terremotos, ni en la virulencia de la actividad volcánica.
Pasará unas 80 veces más lejos que el temido “2005YU5″, el que en noviembre de 2011 pasó a una distancia menor que la que nos separa de la Luna.
El principal estudio realizado sobre el Eros se efectuó en el año 2000, cuando la nave Near Shoemaker logró posarse en su superficie con el objeto de explorar su suelo y su composición.
Con miles de tomas fotográficas, se lograron visualizar unos 100.000 cráteres, formados por impactos meteoríticos, lo que contribuyó a las investigaciones acerca de la estructura de tan extraño cuerpo cósmico.